Hace unos años el cruce entre Little Caprice y Tori Black habría sonado a poco menos que ciencia ficción: una posibilidad tan improbable por cuestiones logísticas (Tori trabajaba en Estados Unidos y Caprice en Europa Central) y por pertenecer a sectores tan rotundamente distintos de la misma industria. Pero a veces la magia sucede y quien ha obrado el milagro ha sido precisamente un europeo que ha conquistado Norteamérica y ahora está sirviendo como puente sobre el Atlántico: el francés Greg Lansky ha logrado unir en santa pornografía de altísima factura técnica a estadounidense, la checa y al marido de esta última.

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