Siempre sucede algo parecido con las parodias: salvo honrosas excepciones, tienen un valor pornográfico bajo y en algunos casos tan paupérrimo que la mayoría de pornófilos con un mínimo de exigencia ni sacarían el paquete de kleenex. Hay casos, eso sí, en los que la obra parodiada ya tiene en sí misma cierta carga erótica (sutil o no) y el porno lo único que hace es destaparla. Ahí es donde mejor funciona el género, como en esta Xena XXX, con una más ortodoxa de lo habitual pero tomando el papel de la Princesa Guerrera que encarnaba Lucy Lawless y a quien, está claro, nos habría encantado ver en esta tesitura.

 

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