Otro monumento anónimo

Esta jovenzuela anónima que quizá no llegue a los niveles de sensualidad asfixiantes de las dos anteriores pero sí tiene un morbo añadido: ser el estereotipo de vecinita, una muchacha corriente que ni siquiera se broncea en topless (a mucho las marcas del bikini nos encantan) pero esconde un tesoro bajo la ropa.

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