Con semejante trasero de propociones ciclópeas, lo normal era que el público sospechase que el culazo sobre el que Coco se come las magdalenas cada mañana solo podía ser obra de un cirujano plástico de privilegiada destreza. Así que, como si la naturalidad de sus nalgas le importase realmente a alguien (nosotros la seguiríamos amando […]
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